(2019) Es difícil resistirse al impulso de capturarlo con una cámara, aunque modesta.
It’s difficult to resist the urge to capture it with a camera, however modest. Algo tan efímero te impulsa a dedicar cada segundo de tu observación a este fenómeno planetario, increíble y hermoso. No había ocurrido en Chile desde hacía 25 años y, por aquel entonces, llegar a Putre no era fácil, como tampoco lo era conseguir las gafas adecuadas. Muchos pudimos ver el eclipse de 1994 observando las sombras proyectadas a través de agujeros en cartón o mediante cristales ahumados (peligroso, no lo haga) . Esa vez, compartimos el sentimiento de desear haber visto la oscuridad total: «Ojalá hubiera podido ver el eclipse total». Por eso es que ahora no me arrepiento de haber ido a verlo y de haber dejado todo lo demás de lado; de lo que sí me arrepiento es de no haber insistido más para que mis seres queridos también fueran.
Al ojo desnudo, es imposible verlo hasta que queda cubierto por completo. Cada fase tiene su propio encanto: desde el momento en que aparece la Luna y se empiezan a observar las distintas formas de un arco que se contrae y se expande, hasta cuando el arco «lineal» restante empieza a reducirse. Cada segundo es emocionante. Pero cuando ocurre… cuando esto sucede, la Luna parece translúcida por un instante; los rayos del Sol la envuelven desde el frente y convergen en el centro lunar, atravesando los rayos visibles de la corona solar, los cuales se mueven y separan la luz solar como los pétalos de una exótica flor marina. Aparecen las estrellas y los gritos de emoción de la multitud dan paso al silencio. La temperatura desciende, algunos perros ladran, el horizonte resplandece como al amanecer y se puede ver que el Sol ya ha salido más allá. No hay palabras para describir lo diminuto que uno se siente; el lugar donde uno está deja de importar. Es como si el universo nos estuviera observando.
Lo único que puedo decirte es que te propongas como prioridad absoluta viajar al sur el próximo año (2020); el evento será el 14 de diciembre, más o menos a la altura de Temuco. La mañana del 2 de julio, el sol salió con tal intensidad que parecía anunciar lo que estaba por llegar. Estoy seguro de que tendremos la misma suerte el año que viene y, por si tú no lo tienes tan claro, ya he elegido el lugar.
Aquí tienes una de las fotos que tomé; fue un poco a ciegas, ya que intentaba no perder de vista el eclipse. No tenía trípode, por eso salió borrosa, pero… quedó bastante bien, ¿verdad? Ver menos
posteado originalmente un 15 de Julio, 2019

Nikon D100, Nikkor 50mm 1: 1.4 – no so steady hands
Y por si alguien se lo pregunta, durante el eclipse de 2020 en el sur de Chile, las nubes impidieron ver nada. Por suerte, yo no estaba allí.

